‘Lionel’ o cómo convertir la carretera en cine: La masterclass técnica de Carlos Saiz

En el sector audiovisual solemos decir que cuando un realizador se curte en el barro del videoclip y la publicidad, adquiere un superpoder: sabe condensar emoción, estética y verdad en cuestión de segundos. Cuando ese talento da el salto al largometraje, ocurren cosas extraordinarias.

Es exactamente lo que acaba de demostrar Carlos Saiz —un realizador con el que hemos tenido el inmenso placer de colaborar en WeAreCP— con el estreno de su primer largometraje, Lionel (estrenado mundialmente en la Sección Oficial de la Seminci y producido por titanes como Blur, Icónica y Promenades Films).

Lionel es una road movie que sigue a un padre y un hijo reales (Lionel y su padre) en un viaje fortuito de Murcia a Marsella para reencontrarse con su hermana. Pero más allá de su historia humana, la película parece una clase magistral de cómo llevar la técnica al servicio de la emoción más cruda.

Aquí van los tres aspectos técnicos que hacen de Lionel una auténtica joya de producción.

1. El reto técnico de rodar en un habitáculo cerrado: Luz natural y óptica quirúrgica 🚗💡

Cualquiera que haya montado un rodaje en un coche sabe la pesadilla logística que supone: problemas de espacio para el equipo de cámara, reflejos incontrolables en las lunas y una luz exterior que cambia a cada kilómetro por hora.

Junto a su director de fotografía, Artur-Pol Camprubí, Saiz prescinde de los trucos de estudio o cromas para meterse literalmente dentro del habitáculo. En lugar de aparatosas estructuras exteriores (car-mounts o rigs de grip invasivos) que habrían destruido la intimidad de los protagonistas, optaron por una cámara cercana, orgánica y pegada a la piel, aprovechando la luz natural del Mediterráneo:

  • El sol quemando el salpicadero, los contraluces duros del mediodía y las penumbras de los peajes nocturnos no son errores; son herramientas dramáticas.
  • Este trabajo de iluminación disponible y texturas de color analógicas/naturalistas consigue que el espectador sienta el calor del asfalto murciano y el aire denso del viaje, sin que la parafernalia técnica opaque jamás la intimidad del momento.

2. La hibridación documental-ficción: La dirección de «no-actores» 🎭

En publicidad buscamos constantemente el street casting o perfiles reales para aportar verdad a una campaña, pero dirigir a personas sin formación actoral que se interpretan a sí mismas en un drama familiar de 95 minutos es jugar en otra liga.

Carlos Saiz ya venía explorando este universo desde su aclamado cortometraje The Bonfire (La hoguera), pero en Lionel afina el método de forma brillante:

  • El guión como mapa, no como corsé: El libreto (coescrito con Raúl Liarte) marca los detonantes dramáticos y los destinos del viaje, pero deja espacio al accidente, al silencio incómodo y a la improvisación orgánica.
  • El set invisible: El equipo técnico opera de forma invisible y con mínimas tomas repetidas para no viciar la frescura de las reacciones. Cuando Lionel y su padre discuten o callan, la cámara no anticipa el movimiento; reacciona a ellos. Es una dirección que no impone, sino que acompaña.
Lionel - Carlos Saiz - Realizador

3. El pulso del videoclip aplicado a la dilatación del cine ⏱️🔊

Carlos viene de rodar piezas visuales con un músculo musical brutal (como los videoclips de Islamabad de Los Planetas o Espacio vacío de Carolina Durante junto a Él Mató a un Policía Motorizado). Y eso se nota en el ADN de Lionel:

  • El diseño sonoro como ancla emocional: En lugar de saturar con música extradiegética, el filme sabe cuándo apoyarse en el rugido del motor y el viento en la ventanilla, y cuándo soltar la banda sonora (firmada por Alex Aller e Inur Ategi) para elevar una escena cotidiana a categoría de epifanía.
  • El ritmo de corte: El montaje, a cargo de Estel Román, entiende perfectamente la respiración del tempo cinematográfico sin perder la pegada visual ni la tensión rítmica del audiovisual contemporáneo.

La Clave del Éxito (Perspectiva de Productor) 💼

Para los directores de marketing y creativos que leéis esto: ¿por qué es vital prestar atención a piezas como Lionel?

Porque demuestra que el mayor valor de producción no siempre reside en presupuestos estratosféricos o en un despliegue infinito de efectos visuales (VFX). El verdadero retorno de inversión en narrativa visual reside en la autenticidad y en el control del lenguaje.

Hoy en día, las audiencias están saturadas de planos hiper estilizados y estéticas publicitarias homogéneas. Cuando una marca o un proyecto cinematográfico adopta una mirada cruda, honesta y técnicamente calculada como la de Carlos Saiz, el mensaje no se queda en la retina: impacta directamente en el estómago. Ver a realizadores de nuestra órbita en WeAreCP triunfar en festivales y salas con esta solidez reafirma una premisa: quien domina la verdad en pantalla, domina cualquier proyecto.

Rubén Benítez ficha por We Are CP

Damos la bienvenida a Rubén Benítez, el nuevo fichaje de la oficina de Madrid, como
productor ejecutivo.

Con una sólida trayectoria de 15 años en el sector audiovisual y publicitario, Rubén llega
para reforzar nuestro ecosistema creativo y potenciar el desarrollo de nuevos proyectos. Su
perfil destaca por una visión integral de la profesión, resultado de una carrera versátil que
combina tanto experiencia en productoras como producer creativo freelance.

Durante esta etapa independiente, Rubén ha colaborado con agencias de primer nivel como
Kitchen, El Ruso de Rocky, MediaMonks y Cheil, aportando su talento en campañas para
marcas reconocidas como BMW, Samsung, Ecoembes y Alhambra.

Para nosotros, su incorporación representa una apuesta por el talento que potenciará el
crecimiento de nuestra compañía. Además, su visión todoterreno del sector y el mimo que le
pone a cada detalle, impulsará las iniciativas que realizamos para agencias y marcas.
Estamos muy ilusionados de contar con él y tenemos muchas ganas de empezar a rodar y
crear grandes campañas juntos.

¡Bienvenido a casa, Rubén!

Nike: Anatomía del caos controlado para el Mundial

Si hay una marca que sabe paralizar el planeta cada vez que se acerca una gran cita futbolística, esa es Nike. Y para el Mundial 2026 lo han vuelto a hacer, pero con una genialidad extra: romper la cuarta pared y reírse del propio caos que supone rodar con las mayores estrellas del mundo.

El spot no es solo una pieza promocional; es una clase magistral de metalenguaje audiovisual y de cómo gestionar una megaproducción de millones de dólares.

¡Dentro análisis! 🎬

Cuando juntas en un mismo set a Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé y Vinícius Jr., tienes dos opciones: o haces el típico anuncio épico e híper-controlado en croma, o abrazas el caos absoluto de un rodaje que se descontrola. Nike ha elegido lo segundo, transformando los habituales problemas logísticos de producción en el motor creativo de una de las campañas más gamberras, dinámicas y espectaculares de la década.

Para lograr esa sensación de «falso documental» o mockumentary donde todo parece improvisado pero cada milímetro está calculado al detalle, el equipo técnico ha desplegado una artillería brutal:

  • El look «Detrás de las Cámaras» elevado al cine: A diferencia de las texturas pulidas y perfectas a las que nos tienen acostumbrados, aquí vemos un uso de cámaras en mano y zooms abruptos que emulan el lenguaje de un rodaje real o un reportaje de televisión. Sin embargo, no te dejes engañar: el rango dinámico y la textura delatan que detrás hay cuerpos de cámara de formato completo de primer nivel (probablemente configuraciones ligeras tipo Alexa Mini LF o Sony VENICE) montadas en sistemas de estabilización mixtos para poder reaccionar a la velocidad de los atletas sin perder esa pátina cinematográfica tan premium.
  • La coreografía y el uso de «Efectos Prácticos» frente al croma: Hay una tendencia actual a colocar a los futbolistas en un fondo verde y meter el estadio digitalmente en postproducción (lo que ahorra tiempos pero quita realismo). Aquí el diseño de producción es físico: los camiones de rodaje, los sets de iluminación expuestos, el rigging (las estructuras de trusses y andamios) y la interacción con los extras y el equipo técnico ficticio crean capas de profundidad reales. Cuando la pelota vuela entre los camiones de equipo, el rebote de la luz y el polvo en suspensión son orgánicos. Eso no se fabrica en un ordenador; se rueda en el set.
  • Ritmo de montaje y Etalonaje (Color Grading) de contraste: El montaje es esquizofrénico en el buen sentido. Pasa de planos largos de diálogo cómico y frustrado del «director» a cortes hiper rápidos cuando los jugadores empiezan a hacer de las suyas. El etalonaje huye de los tonos sobresaturados y pastosos del «fútbol de videojuego»; busca una paleta más natural, ligeramente desaturada en los grises del set de rodaje, para que el colorido de las equipaciones y las botas Nike destaque por puro contraste cromático en la pantalla de nuestros teléfonos o televisores.

Desde el punto de vista del negocio y el marketing, este anuncio es una genialidad de ROI (Retorno de la Inversión). Sentar a los Decision Makers de la publicidad frente a un concepto tan honesto demuestra que humanizar a tus activos más caros funciona mejor que endiosarlos.

Haaland Anuncio Nike Mundial 2026

Al mostrar a Cristiano, Mbappé o Vini pasando olímpicamente del guión y haciendo «lo que les da la gana», Nike conecta directamente con el espectador actual —acostumbrado al contenido nativo de TikTok o los streams de Twitch—. Es un movimiento brillante: gastas un presupuesto titánico en producción, pero logras que el espectador sienta la frescura de un vídeo viral de salón. El mensaje de marca es claro: el talento y la pasión por el juego no se pueden encorsetar ni meter en un guión.

Sin duda, es uno de los ejercicios de metacine publicitario más divertidos que se han hecho en años en el fútbol, muy en la línea de las grandes producciones históricas de la marca pero adaptado al ritmo de 2026.

STORM: cuando un videoclip vuelve a ser cine

¿Cuándo fue la última vez que un videoclip te hizo parar, rebobinar y volver a empezar?
Storm, la pieza que Romain Gavras ha dirigido para GENER8ION y Yung Lean, no es un clip. Son siete minutos y medio de cortometraje, manifiesto y demostración de fuerza.

Detrás, un influyente triángulo creativo: Romain Gavras, director que redefinió el videoclip, conocido por «Stress» de Justice y «Bad Girls» de M.I.A., GENER8ION, proyecto del productor Surkin, con quien Gavras co-crea imagen y música, e Yung Lean, el rapero sueco con una presencia protagonista excepcional.

Es una película con banda sonora, no un clip ilustrado. La mezcla sonora es crucial: combina thriller, peleas, retos y el caos cotidiano de un Lord of the Flies con uniforme y corbata, con el sonido diegético y la música al mismo volumen.

Pero el clip vive y muere en su segunda mitad. Los chicos se agrupan en los escalones como para una foto de fin de curso, Yung Lean ocupa el centro, y entonces empiezan a bailar.

La coreografía, a cargo de Damien Jalet, caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés, se aleja de la danza convencional. Jalet, conocido por su trabajo en Anima con Paul Thomas Anderson y Thom Yorke, y por crear números para la gira Madame X de Madonna, no se enfoca en pasos de baile. En su lugar, diseña un «comportamiento colectivo» con la naturaleza y el ritual como referencias, en lugar del videoclip.

Su enfoque trata a los cuerpos como si fueran agua: se acumulan, se rompen y vuelven a formarse, buscando una convulsión orgánica y urgencia física. El resultado no es una sincronía perfecta ni líneas limpias, sino algo que evoca más una marea que una coreografía tradicional.

Este logro se debe también a la maestría cinematográfica con la que Gavras ha filmado. La secuencia se desarrolla en un plano largo que exige una fe total en lo que se captura. La cámara se mantiene fija, sin cortes, sin intentar embellecer ni rescatar nada, permitiendo que los cuerpos inunden el encuadre. Más de sesenta bailarines profesionales, tras semanas de ensayos y con el apoyo de cuatro asistentes de coreografía, se mueven con una potencia que ningún montaje acelerado podría replicar. En el centro, inmóvil con su cigarrillo, Yung Lean es el ojo de la tormenta, mientras que el caos enérgico a su alrededor es la tormenta en sí misma.

Storm ha llegado en el momento justo. Cuando la industria debate si la IA puede sustituir la producción audiovisual, este clip recuerda que hay cosas que no se generan con un prompt: la energía física de sesenta bailarines en un patio real, la tensión de un plano construido con paciencia, la presencia imposible de falsificar de alguien que sabe exactamente dónde está la cámara. Rebobina. Vuelve a verlo.

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El mayor riesgo de una producción puede no estar en el rodaje.

Hay una línea que nadie pone en un briefing de producción, pero que flota en cualquier
proyecto: el miedo a que alguna información sensible se filtre.

Todos sabemos que cualquier campaña, antes de aparecer en antena, es confidencial, porque
en cuanto un guión, un key visual o un bruto empieza a moverse, deja de ser solo creatividad y
pasa a ser información sensible. Y en producción, todo se mueve: decks, cortes, links, renders,
wips… de la agencia al cliente, del cliente a la productora, de producción a post, de post a
media.

Demasiados puntos. Demasiadas manos. Demasiadas posibilidades de que algo falle. Y esa es
la razón por la que, en We are CP, hemos decidido evaluarnos conforme a TISAX: para
proteger cada proyecto con el mismo nivel de exigencia con el que lo producimos.

TISAX (Trusted Information Security Assessment Exchange) evalúa precisamente eso: cómo
gestionas lo que aún no se puede enseñar
.

No se trata de poner un logo en la firma, sino demostrar que mientras el proyecto avanza, hay
un sistema que lo protege. Que los accesos están controlados. Que los materiales tienen
trazabilidad. Que no todo el mundo ve todo. Que lo que no tiene que salir, no sale.

Porque cuando todo está bajo control, puedes centrarte en lo que de verdad importa: sacar la
pieza, llegar a tiempo y hacerlo bien. Como nos gusta en We are CP. Y es que, en We Are CP, entendemos la producción como un proceso donde todo, absolutamente todo, cuenta. También lo que no se ve.

Holosys revoluciona la experiencia inmersiva con su nueva actualización

Holosys, el sistema de captura volumétrica desarrollado por 4Dviews, ha sido lugar de producciones como Megalópolis. Recientemente, ha sido actualizado para mejorar la velocidad del procesamiento, consiguiendo así un mayor control creativo.

Ejemplo del sistema de captura volumétrica Holosys. Fuente: 4Dviews.

¿Qué significa «capturar imágenes volumétricas»?

El vídeo volumétrico es una técnica avanzada que permite capturar el movimiento dentro de un espacio tridimensional. De esta forma, se consigue llevar la creación de contenido a nuevos niveles a través de generar experiencias inmersivas y revolucionar la creación de videojuegos, cine y entretenimiento digital.

El ecosistema Holosys de 4Dviews es una de las herramientas más avanzadas en la producción de vídeo volumétrico. Esta tecnología permite capturar la actuación humana a alta calidad en cualquier flujo de trabajo 2D o 3D. El objetivo del vídeo volumétrico es la creación de contenidos inmersivos que permiten conectar con el público.

El sistema Holosys como un marco de referencia

Una de las características principales de Holosys se trata del volumetric in a box. Se trata de un sistema que ofrece una solución integral porque incorpora cámaras, iluminación y herramientas de procesamiento optimizadas por 4Dviews. Esto garantiza una herramienta más accesible y eficiente. Además, los archivos generados son compatibles con motores gráficos muy reconocidos como Unity, Unreal, Engine o WebXR.

La actualización de Holosys ha optimizado los algoritmos de procesamiento, haciendo que la conversión de los datos sea más eficiente y brindando un mayor control sobre el resultado final. Esto supone un beneficio en la producción de proyectos que buscan realismo y fidelidad en la captura del movimiento.

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Cómo iluminar bien una escena según el género cinematográfico

Las interpretaciones de los actores o la dirección de la película son esenciales, pero hay un aspecto que no puede pasarse por alto: la iluminación. Esta herramienta visual no solo ayuda a crear la atmósfera adecuada, también permite comunicar emociones y reforzar la narrativa de la película. La iluminación define el tono del film, la narrativa y la percepción del espectador, configurando el lenguaje visual de la película. De hecho, dependiendo del género cinematográfico, las estrategias de iluminación varían para potenciar la experiencia y dar vida a la historia.

Comedia

En las películas de comedia, la iluminación se caracteriza por su calidez y suavidad, creando un ambiente luminoso y alegre, y que resalta las expresiones faciales de los actores. Además, se puede ayudar de efectos de iluminación exagerados para reforzar un efecto cómico, como luces estroboscópicas o luces de neón, para resaltar la ironía o el sentido del humor.

La comedia suele apoyarse en el uso de una iluminación cálida, como el amarillo, el naranja o el rosa, para crear un ambiente de felicidad y buena energía. Todo esto se ve reflejado en Como dios (2003): una película del director Dean Semler y protagonizada por Jim Carrey donde existen pocos contrastes y una iluminación homogénea.

Drama y thriller

Este tipo de películas suelen usar una iluminación más bien tenue para tratar de generar una atmósfera de misterio e incertidumbre. Los contraluces que delinean la silueta de los personajes, crean una sensación de misterio por la dificultad de identificar el rostro del actor. En la película Se7en (1995), dirigida por David Fincher, se juega especialmente con el contraste de luces y sombras que refuerza el clima de tensión.

Acción

En el género de acción, la iluminación se caracteriza por ser intensa y dura para enfatizar en la fisonomía y en los movimientos de los personajes. Este estilo de iluminación busca subrayar la adrenalina y la emoción de la escena.

La iluminación roja también suele ser una aliada en este género para aumentar la tensión de la historia. Un ejemplo de ello es Mad Max: Fury Road (2015), película dirigida por George Miller donde se hace uso de tonos rojizos y sombras duras para marcar la violencia y el caos en un mundo desértico.

Terror y suspense

La iluminación en las películas de terror y suspense es crucial para generar una atmósfera de miedo y tensión. Las sombras profundas y las zonas oscuras son elementos clave, ya que generan al espectador una sensación de amenaza oculta. A través de la oscuridad, se pueden crear efectos inquietantes que surgen desde la penumbra. Las luces parpadeantes y las iluminaciones rojas, verdes o azules ayudan a intensificar la incomodidad y el miedo.

En la película REC 2 (2009), a parte de jugar con las sombras y la oscuridad, añaden un elemento más de iluminación: LEDS en el propio vestuario. Esto combinado con la luz intermitente y las linternas, dota a la pelicula de una personalidad única.

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Flow: el punto de inflexión para el cine de animación

La película de animación Flow se desmarca de los estándares convencionales de la industria para mostrar que un producto de alta calidad no está necesariamente ligado a una producción multimillonaria. Utilizando el software sin coste Blender se logró renderizar toda la película, enviando un mensaje claro a Hollywood: los creadores independientes también pueden conectar con el mundo y ganar premios importantes.

Frame de la película Flow. Fuente: The New York Times.

Una película distinta a todo lo que conocemos

Flow es un largometraje de animación dirigido por el cineasta letón Gints Zilbalodis y coescrito por el productor Matīss Kaža. La película invita al espectador a sumergirse en una de las mayores problemáticas de la sociedad contemporánea: la crisis climática. Tras una inundación devastadora que ha dejado un futuro incierto, un gato negro forma un grupo singular – un capibara, un lémur, un pájaro y un perro– con el objetivo de encontrar tierra firme en este nuevo mundo acuático.

Lejos de las grandes producciones y de las típicas películas, aquí los animales no hablan, ni cantan. Se prescinde totalmente del diálogo para enfatizar en sus movimientos y emociones. La película destaca por un realismo natural que da protagonismo a la música, al maullido, al ronroneo y a sus expresiones sumamente comunicativas.

GIF de la película Flow. Fuente: This is Colossal.

Un mundo visualmente impactante

La película ofrece una amalgama de escenarios oníricos a través de imágenes no fotorrealistas que refuerzan su belleza. La atmósfera se construye con colores vibrantes que logran un equilibrio entre lo real y lo fantástico. Flow, creada íntegramente con la herramienta gráfica de 3D Blender, recuerda a un videojuego de mundo abierto que invita a la exploración, convirtiéndola en una película llena de matices.

Una revolución en la animación

Flow, galardonada con un Oscar y un Golden Globe, marca un antes y un después para las nuevas generaciones de animadores: demuestra que no es necesario formar parte de una gran corporación ni utilizar los programas más punteros para crear una obra de arte. Flow ha entrado para quedarse y desafiar el paradigma de la industria cinematográfica.

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La apuesta de Cassius Rayner por la filmación con móvil

Cassius Rayner ha trabajado en la industria durante más de 20 años como director y operador de cámara en importantes cadenas como Sky, ABC, Channel 4 y Meridian News, entre otras. Sin embargo, a partir de 2014, comenzó a explorar un nuevo medio para la producción audiovisual: el cine con smartphones. Desde entonces, ha llevado al límite las capacidades técnicas de los dispositivos móviles, consolidándose como un referente en este ámbito.

Además, es reconocido por ser uno de los pioneros en utilizar herramientas, como Filmic Pro, Apple, Sony y Zhiyun para producir series, documentales y vídeos musicales. Su incursión en la cinematografía con un móvil le ha valido 14 premios internacionales, permitiéndole rodar en diversas localizaciones de África, Sudamérica, China, Hong Kong y Europa.

The Missing: un referente de producción con smartphones

Rodaje con móvil con Cassius Rayner. Fuente: Filmic Pro.

Uno de los proyectos más recientes de Rayner es The Missing, un cortometraje que muestra el problema de los niños que son reclutados para formar parte de pandillas. Este proyecto ha sido rodado íntegramente con un Sony Xperia Pro-I y el micrófono Sennheiser MKE 400, siendo galardonado con tres premios premios internacionales de cine.

Rayner asegura que la filmación con dispositivos móviles le ha permitido llegar a lugares que serían inaccesibles con los equipos tradicionales. Sin embargo, aunque la calidad de las cámaras de los smartphones ya es comparable a la de las cámaras DSLR, aún existen desafíos a superar, como la captura del audio, el almacenamiento externo y la autonomía de la batería.

Grabación del cortometraje The Missing. Fuente: Chogu.

Transmitiendo el conocimiento

En 2017, Rayner decidió compartir su conocimiento impartiendo clases de cinematografía con smartphones en grandes escuelas de cine, como la Met Film School o la London Film Academy. También se convirtió tanto en profesor como invitado en el British Film Institute y fue pionero en lanzar un campamento de cine móvil en la República Democrática del Congo.

Por otro lado, creó un curso llamado Smart Film 101 para llegar a cineastas sin presupuesto donde se enseña cómo estructurar la narrativa y rodar sin un equipo adicional. Cassius Rayner está completamente entregado a mostrar nuevas vías divergentes para poder narrar una historia. Trata de demostrar que la creatividad y la innovación son grandes aliados para abrir nuevas puertas en la industria del cine.

Cassius Rayner impartiendo una clase. Fuente: British Cinematographer.

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Iluminar las profundidades: los desafíos del cine submarino en Last Breath

La cinematografía submarina es una de las disciplinas más complejas en el mundo del cine, y para construir la imagen de la película Last Breath, los desafíos se multiplicaban todavía más. El aclamado director de fotografía Ian Seabrook, conocido por su trabajo en películas como Indiana Jones o Batman, no solo tiene una vasta experiencia en el campo, sino que es un experto de las exigencias de las profundidades marinas. Su labor en la filmación de Last Breath se desarrolló en aguas maltesas donde enfrentó diversos obstáculos.

Last Breath es la adaptación cinematográfica de un documental del 2019 que narra la angustiosa lucha de un grupo de buzos experimentados para salvar a un compañero atrapado a 100 metros de profundidad. La producción de la película se convirtió en un reto donde la iluminación bajo el agua juega un papel crucial.

Rodaje de la película Last Breath. Fuente: IMDb.

Problemáticas del trabajo bajo el agua

El rodaje submarino de la trama se desarrolló en los Malta Studios, lugar que alberga el tanque exterior más grande de Europa, el Deep Tank. Con 107 metros de diámetro y casi 11 metros de profundidad, su agua es directamente recogida del mar Mediterráneo, consiguiendo un ambiente oceánico pero controlado.

Sin embargo, mantener la claridad del agua fue un factor complicado: tras las largas jornadas de rodaje, el agua se enturbiaba. Como resultado, se reducía la visibilidad significativamente. Consciente de esta limitación, Seabrook tomó la decisión de introducir un sistema clarificador mediante una rutina de cloro para asegurar la nitidez de las imágenes.

Frame de la película Last Breath del actor Simu Liu. Fuente: IGN.

Los obstáculos de iluminar en las profundidades

Para replicar la profundidad del mar y una tormenta violenta, se decidió grabar por la noche pero se necesitaban luces para poder trabajar. El equipo solucionó el reto con los Titan Tubes de Astera: unos LED que proporcionan una luz tenue. Esto permitió tener la suficiente luz ambiental pero sin alterar la sensación de inmensidad del océano. Estas fuentes de luz también se podrían controlar desde la superficie, y de esta forma, no se comprometía la seguridad del equipo o las inmersiones.

Luz como elemento narrativo

En Last Breath, el trabajo de iluminación no solo servía para dar una mayor visibilidad al equipo, también actuaba como un elemento que ayudaba a aumentar la tensión de la trama. Un ejemplo es la secuencia donde se enciende una bengala bajo el agua. Para potenciar su efecto dramático, Seabrook utilizó tubos de Helios con un parpadeo que cambiaba la intensidad de la luz. Este uso de los tubos reforzó la atmósfera de angustia gracias a la suma del parpadeo y la iluminación roja bajo las profundidades.

Un trabajo contra las adversidad

La cinematografía submarina no solo requiere de habilidad, sino también de una gran capacidad de adaptabilidad a condiciones cambiantes constantemente. Incluso el profesional más formado debe combinar su creatividad con los obstáculos de la producción y la seguridad del equipo.

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