STORM: cuando un videoclip vuelve a ser cine

¿Cuándo fue la última vez que un videoclip te hizo parar, rebobinar y volver a empezar?
Storm, la pieza que Romain Gavras ha dirigido para GENER8ION y Yung Lean, no es un clip. Son siete minutos y medio de cortometraje, manifiesto y demostración de fuerza.

Detrás, un influyente triángulo creativo: Romain Gavras, director que redefinió el videoclip, conocido por «Stress» de Justice y «Bad Girls» de M.I.A., GENER8ION, proyecto del productor Surkin, con quien Gavras co-crea imagen y música, e Yung Lean, el rapero sueco con una presencia protagonista excepcional.

Es una película con banda sonora, no un clip ilustrado. La mezcla sonora es crucial: combina thriller, peleas, retos y el caos cotidiano de un Lord of the Flies con uniforme y corbata, con el sonido diegético y la música al mismo volumen.

Pero el clip vive y muere en su segunda mitad. Los chicos se agrupan en los escalones como para una foto de fin de curso, Yung Lean ocupa el centro, y entonces empiezan a bailar.

La coreografía, a cargo de Damien Jalet, caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés, se aleja de la danza convencional. Jalet, conocido por su trabajo en Anima con Paul Thomas Anderson y Thom Yorke, y por crear números para la gira Madame X de Madonna, no se enfoca en pasos de baile. En su lugar, diseña un «comportamiento colectivo» con la naturaleza y el ritual como referencias, en lugar del videoclip.

Su enfoque trata a los cuerpos como si fueran agua: se acumulan, se rompen y vuelven a formarse, buscando una convulsión orgánica y urgencia física. El resultado no es una sincronía perfecta ni líneas limpias, sino algo que evoca más una marea que una coreografía tradicional.

Este logro se debe también a la maestría cinematográfica con la que Gavras ha filmado. La secuencia se desarrolla en un plano largo que exige una fe total en lo que se captura. La cámara se mantiene fija, sin cortes, sin intentar embellecer ni rescatar nada, permitiendo que los cuerpos inunden el encuadre. Más de sesenta bailarines profesionales, tras semanas de ensayos y con el apoyo de cuatro asistentes de coreografía, se mueven con una potencia que ningún montaje acelerado podría replicar. En el centro, inmóvil con su cigarrillo, Yung Lean es el ojo de la tormenta, mientras que el caos enérgico a su alrededor es la tormenta en sí misma.

Storm ha llegado en el momento justo. Cuando la industria debate si la IA puede sustituir la producción audiovisual, este clip recuerda que hay cosas que no se generan con un prompt: la energía física de sesenta bailarines en un patio real, la tensión de un plano construido con paciencia, la presencia imposible de falsificar de alguien que sabe exactamente dónde está la cámara. Rebobina. Vuelve a verlo.

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